Hilario actuó como legado de León I en el “Sínodo de los Ladrones” de Éfeso en 449. Allí combatió vigorosamente a favor de los derechos de la Santa Sede y se opuso a la condena de Flaviano de Constantinopla (ver FLAVIANO, SAN). Por tanto se expuso a la violencia de Dióscoro de Alejandría (vid.) y se salvó mediante la huida.

